Hacia una economía moral o el manifiesto de Amlove. Una lectura desde la izquierda militante (segunda y última parte)


Os horrorizáis de que queremos abolir la propiedad privada. Pero en vuestra sociedad actual la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros.

Manifiesto del partido comunista

Carlos Marx y Federico Engels

Hacia una economía moral es un libro que sin llegar a ser panfletario como se ha dicho del Manifiesto comunista, es igual de propositivo que aquél y que las encíclicas de la iglesia católica, porque ambas piden la erradicación de una manera errada y egoísta de administrar los medios materiales para el sustento de vida de las personas, por medio de una estrategia humanista. AMLOVE ha cumplido la esperanza a través de una actitud conciliatoria y no beligerante que distinguía a la izquierda mexicana. 

Su comparación con Barnie Sanders no es frívola y sus coincidencias con Noam Chomsky son adecuadas, porque confirman que su proyecto no es improvisado y que su solución a la indignación colectiva responde a la realidad compleja de nuestra época:

«El paradigma que estamos construyendo se basa en la convicción de que es más fuerte la generosidad que el egoísmo, más poderosa la empatía que el odio, más eficiente la colaboración que la competencia, más constructiva la libertad que la prohibición y más fructífera la confianza que la desconfianza.» (p. 94)

Este no es un grito desaforado ni un reclamo desparpajado de quienes han padecido el agravio de las políticas neoliberales, como ha sucedido en quienes no habían querido ni podido cambiar el mundo desde la dirección de Estado. Es, sin equivocasión, una disertación políticamente correcta, apegada a la verdad de los agraviados, sin el dogmatismo de la narrativa y los preceptos biblicos; porque todos aquellos testimonios históricos de su libro promueben la celebración del amor fratriarcal por medio del respeto entre los hombres y de estos con su entorno ecológico. 

Su libro es un medio para la discusión de las leyes más nocivas de la actual Constitución Mexicana, con el deseo de construir una constitución moral sin las hipocrecías ni las animadversiones partidistas. No obstante, si es un recorrido histórico de los reclamos y de los agravios padecidos en México en sus primeros dos capítulos (aunque este no deja de suceder en el resto del libro). 

Esta exposición de desanimos y desencuentros históricos con la mafia del poder y su principios neoporfiristas, es el preambulo para el tercer capítulo, “Las nuevas políticas para la transformación”. Este apartado se convierte un instrumento programático, con el cual demuestra una preocupación genuina por la mejora de la administración pública para el desarrollo de actos humanitarios (o misericordiosos, si se quiere, porque la misericordia pone en paralelo el amor común y amor propio):

1. «Cero corrupción» es una mujer muy honesta que ya anda por las instituciones públicas con su hermana melliza: “Cero impunidad”. AMLOVE empieza también con otra hermana de aquellas: “Empezar de Cero”, porque no perderá el tiempo en venganzas políticas y su mandato le obliga a mirar de su toma de posesión en adelante; aunque su intolerancia a las faltas legales y morales abarcará las nuevas denuncias que surjan por los criminales del pasado. No obstante, está armado por un cuerpo legal y un código de ética para enfrentar a quienes quieran deshonrrarlas y un arma secreta: la Cartilla moral de Alfonso Reyes. 

2. «Austeridad republicana» es la némesis de la seductora “Opulencia republicana”, porque es tan parecida a la monárquica y que ya ha tenido sus haberes con una casta de partidos y un linaje de políticos empresarios afines, que se han ido de farra con sus primas hermanas: doña Derroche y doña Deshonestidad. Su justificación es desdibujar los contrastes, acercar los extremos, de la vida social mexicana.

3. «Separación del poder político y el poder económico”, hablan del enmascaramiento de las élites, los otrora serivividores públicos, porque se sirven en vez de servir, siendo personas que responden a intereses privados; que han llegado las hermanas legítimas, aún en pañales: Estado de Derecho y Gobernabilidad. AMLOVE dispone 19 hechos históricos de cómo, a través de cambios legales, legitimaron el despojo los gobiernos neoliberales.  

4. «Hacia una democracia participativa», habla de cómo el interés privatizador de los bienes públicos por una élite facciosa ha trastornado a la sociedad después de ser electos por medio de una democracia representativa y de perpetuarse en el poder por medio del fraude electoral. Se trata de una confederación de pantillas de oligarcas (plutócratas, bajo el mote de Noam Chompsky), que ha precarizado la vida del pueblo y ha dejado de representarlo. El dictum de AMLOVE sigue un oximoron impecable: «mandar obedeciendo» (p.93) las proclamas sociales, porque quiere cumplirle a las voces populares que desean un servidor que sirva y que no se sirva (afirmando su respeto al sufragio y a la no reelección). 

5.»Política exterior y solución de raíz al fenómeno migratorio»‘ aborda la autodeterminación de los pueblos,  la soberanía y la igualdad jurídica internacional, sin los ropajes de la desigualdad (y su saco o camisa de fuerzas, el despojo). La justificación de este punto por medio de estos conceptos legales radica en un compromiso de las naciones a cumplirlo, más allá de la autoridad moral y ética de sus gobernantes, ya que incluso esta autoridad era cuestionada en los políticos del viejo régimen.

6. «El estado como promotor del desarrollo», designa y consigna, el sentido de la intervención  gubernamental en la producción y administración de los recursos públicos para el bienestar social, cultural, y natural; por ello, primero los pobres, que han visto minados su tejido social, su acervo histórico, y su medio natural. El autor describe 21 paliativos a los problemas más urgentes que intentan subsanar el crecimiento sin sentido social. 

7. «Finanzas públicas sanas» parte de una cuenta pública en números rojos, que intentará revertirlo por medio de una producción de riqueza, un superavit en la balanza comercial, gracias al fortalecimiento del mercado interno, a par de una reducción de inflación, con aumento del salario mínimo y del poder adquisitivo, por medio de un no endeudamiento y un no aumento de los impuestos.

8. «Un país con bienestar», contextualiza  las prerogativas que fundaron en México, una economía social a partir del sustento legal su constitución de 1917. El llamado Estado benefactor es un modelo exitoso en toda América. El respeto a la iniciativa privada es evidente, ya que sigue una economía social de mercado, en la que la iniciativa privada y el Estado mexicano van de la mano por un beneficio mutuo. De ahí que el punto 4 (la democracia participativa), reafirme el ideario de Abraham Lincon: “el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo”. Los diez programas sociales en funciones se vuelven, a diferencia del punto 6, en el gasto más humanitario de sexenios anteriores.   

9. “Cambio de paradigma en seguridad» sigue un principio comprensible pero muy dificil de cumplir, precisamente por la imposibilidad de cumplirlo solamente de manera directa: «la paz es el fruto de la justicia». Aquí se ven reflejados los puntos anteriores, pero también el restablecimiento del Estado de Derecho en un contexto de mayor igualdad social.

10. «Republica amorosa y fraterna» estipula un amor al prójimo y a uno mismo, fundado en un humanismo que regenere la felicidad colectiva, como derecho y obligación del hombre entre los hombres, en los tejidos sociales de dos instituciones: las públicas y la familia de cada quien, con una conciencia de respeto a la diversidad ideológica, biológica, y ecológica. 

Los diez puntos anteriores dan marco social, político, cultural, además del económico, a esta republica amorosa; pero sobre todo el fundamento de nuevos cambios legales que derivarán en un giro moral de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se trata pues, de generar una Constitución moral, que no está lejos del uso común de este concepto en la religiosa en México, aunque está destinado a configurar una visión ética dentro de la vida cívica de los funcionarios y civil de los ciudadanos. No es el único que ha jugado con el uso semantico de ese término en ambitos no religiosos. Alfonso Reyes, quien nombró a su cartilla de «moral», es en fondo, una cartilla «ética».

Solo así puede descifrarse las palabras de Carlos Monsiváis, citadas por AMLOVE: «La verdadera doctrina de la derecha es la hipocresía» (p.68); aunque en las filas de la izquierda sobran hipócritas de cuello blanco, traficantes de influencias, etcétera, cuando la falsa modestia de antaño era “cambiar el mundo sin tomar el poder” y ahora vemos, como ahora se confirma, que era necesario lo contrario y ya estaba en la prédica marxista nada ingenua: cambiar el mundo reformando el poder, pero de una manera no violenta y sí participativa.

Esta ambigüedad del uso de la moral en ámbito civico y de ética en el ábito religioso, se debe a la necesidad de señalar el falso humanismo de los actores sociales y políticos de ayer y de hoy; ya que esta en una sutil distinción ideológica de dos democracias representativas y fraudulentas: la del NOSOTROS SIN LOS OTROS, de la derecha y de la centro-derecha. No obstante, el humanismo imperfecto o perfectible, está en la democracia participativa de izquierda: el NOSOTR@S CON L@S OTR@S o los OTR@S CON NOSOTR@S, que impone una igualdad jurídica pero una desigualdad presupuestaria temporal que lo demuestre, elevando la calidad de vida de los ciudadanos históricamente ajenos y a merced del uso arbitrario del poder.

Si una descalficación ni una alavanza gratuita, más allá de los mínimos errores de edición (dactilográfico o del programa en «desoconfiar» y «miedo» en vez de “desconfiar” (que desconcierta ante una palabra inexistente) y «medio» (ante la perdida del sentido gramatical de la frase, en páginas 90 y 91, respectivamente), de citado (el libro de Cosio Villegas no tiene año de publicación y de la confusión de fuentes en las citas 6 a la 12 o de la página 26 a la 31, que no puedo confirmar ahora), me parece que Hacia una economía moral es un genuino y verdadero testimonio de un estadista que propuso y demostró (a corto plazo) las consecuencias benéficas de una administración humanista de recursos. Una estrategia para la humanización de la cosa publica, que hacía falta y que necesita de cada uno de sus ciudadanos para que se lleve a cabo en el sentido amorosamente revolucionario.



Acerca de

Omar de la Cadena es un escritor apartidista y doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Desarrollo Humano por la Universidad de Sonora.


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