Brad Pitahaya


Cactus mirando al Tetakawi. San Carlos, Sonora, México.

Ayer alguien bastante hijo de la chingada me dijo cínicamente que yo no era Brad Pitt, que mis ojos son cafeses, que de color sólo tengo mis lagañas, que mi greña es negra como el carbón y que mi rostro queda reprobado en cualquier lugar cercano al Partenón, Hollywood o Televisa.

Estuve al borde del llanto y de regalar un puñetazo al que hizo la revelación, que era un hecho y algo definitivo que yo jamás le bajaría los calzones a la Sharapova o a Nicole. Que esos son solo trabajos de Tom, Brad, DiCaprio o los billetes de Slim.

La naturaleza no es sabia es una hija de la chingada, juega con nosotros a como se le pega la gana. ¿Pensara que somos pendejos? Bueno, a como pintan las cosas muy probablemente así lo crea. ¡Que sabia ni que chingados!

Dios, estoy de acuerdo que no soy el más perfecto de tus hijos, pero no seas gacho, mala onda, dame quebrada de rifármela. ¡No dudo que miras cómo estamos, cómo estoy! ¿Acaso no hay otra manera de repartir el queso en el universo? ¡Te lo digo con todo respeto!

Me he pegado putazo tras putazo, mi hocico ha oscilado de estrellada a estrellada, hasta el cáncer me ha visitado, que mi corazón esta jodido que más de mañana que de tarde dejará de saltar, que para mí no hay chamba ni nalga acompañada de corazón.

¿Por qué los privilegios de otros, cual es el concepto de justicia o equidad?,

En buena onda te lo digo, regálame otra película, otro papel. Déjame ser el que triunfa, el que goza, el que tiene salud, el que tiene cordura, el que no esta detrás de las rejas o en una maquila donando la vida por un plato de frijol y una tortilla de maíz artificial.

Dame oportunidad de irme a anotar a la lista casi infinita y bendita de los que van rumbo a la casa donde se extravía el dolor, a la mesa donde se toman a sorbos los besos, donde untan la alegría como si fuera mantequilla en enormes panes de dicha sobre extensos manteles de amor.

Vuélveme nube, ola, pájaro o trozo de viento, pero no me dejes así. Mis pies ya no son los de niño, ya no puedo más jugar a las escondidas, ya me han encontrado todos los monstruos.

Al tren le han ido podando los vagones, queda poca carga rescatable. Ya la maquina va ayudada por pendientes por haber corrido a más de cien prematura y soñadoramente. Los sueños casi han sido arrancados de raíz  y los respirares se dificultan porque los pulmones han tomado conciencia de que todo su trabajo y lenguaje han sido indiferentes para oídos o lugares. Solo las flemas, los mocos y el smog han sido capaces de darles sus dosis de afecto.

No quiero blasfemar, ni decir que nuestro mundo esta lleno de mierda. Sólo quisiera lo justo para toda la raza y el mundo.

Y sobre todo que me dieran trabajo en otra película.

Por Francisco Tellez Escalante (tellezlante@gmail.com)

Fotografía de Valencho – https://www.flickr.com/photos/26320543@N06/


Acerca de

Francisco Escalante Téllez es psicólogo y narrador. Originario de Huatabampo (1976) con residencia en Hermosillo desde 1998. Terapias: franescalantte@gmail.com


'Brad Pitahaya' tiene 2 comentarios

  1. enero 31, 2015 @ 10:29 pm Eugenio Ledezma

    mmmm…!
    No pidas tanto Brad..!

    Te apuesto que ninguno de los personajes que mencionaste ha tenido el privilegio de degustar la suculenta pitahaya que aparece en la foto…
    Ni de deambular despreocupadamente por las playas de San Carlos sin estar pegado al celular, vigilante del Dow Jones y rodeado de guaruras..

    Cada quien tenemos nuestros propios placeres… y hay que disfrutar lo que nos de la vida hasta el último momento de nuestra existencia…

    Carpe Diem!

    (http://www.erroreshistoricos.com/curiosidades-historicas/origen/343-origen-significado-y-traduccion-de-carpe-diem.html)
    No busques el final que a ti o a mí nos tienen reservado los dioses (que por otra parte es sacrilegio saberlo), oh Leuconoé, y no te dediques a investigar los cálculos de los astrólogos babilonios. ¡Vale más sufrir lo que sea! Puede ser que Júpiter te conceda varios inviernos, o puede ser que éste, que ahora golpea al mar Tirreno contra las rocas de los acantilados, sea el último; pero tú has de ser sabia, y, mientras, filtra el vino y olvídate del breve tiempo que queda amparándote en la larga esperanza. Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana.

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    • abril 8, 2015 @ 4:36 pm Pancho

      Es verdad que he disfrutado de las mejores playas de estos suelos, que la vida o Dios me han dado la oportunidad de cortar con mis propias manos las mejores pitahayas, que he degustado de las mejores tortillas desde las de maíz hasta las harina. Pero sin duda alguna, así como la mayoría me he distraído, los torbellinos de la cotidianidad me han arrastrado como a cualquier miserable polvo. Estoy de acuerdo contigo, con usted, en la cuestión de todo lo que embarga la prudencia o la falta de esta y desde luego lo que implica nuestra pequeñez o la grandeza de existir a través de las aparentemente simples cosas.
      Quizás nuestro deber sea hacer de nuestras manos lo que son, de hacer de nuestros ojos los mejores observadores, de hacer de nuestras cabezas las mejores habitaciones y los mejores anfitriones para poder recibir a todos los actos, eventos y personas de la mejor manera.
      Y dejar a Dios y al Universo lo que ha estos les compete!…

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