Alfonso Durazo Montaño es el gobernador número cuarenta y dos de Sonora, este noble estado con gente valiosa que ha sufrido por años el sometimiento de las mafias del poder que ya todos conocemos. Estado que ha sido ultrajado sin pudor alguno por familias muy conocidas que solo se han dedicado a robar y corromperlo todo a su paso, ya sea desde el PRI, el PAN y demás cómplices gansteriles.

Sonora es el clásico ejemplo de lo que pasa en México: a pesar de ser un gran estado territorialmente hablando, rico en recursos de todo tipo, con kilómetros de costas y de fronteras con Estados Unidos y el Mar de Cortés, sierras, valles y mesetas, estamos estancados. No ha habido gobierno capaz y honesto que tenga una verdadera visión de Estado y con el conocimiento necesario para generar prosperidad para la mayoría. Aquí, cada día estamos peor en todos los aspectos: economía, corrupción, impunidad, violencia, adicciones, desaparición de personas, feminicidios y la infraestructura urbana se encuentra en pésimas condiciones en todo el estado. Todos lo sabemos.

Por eso me llama la atención que, aun, si don Alfonso trajera un súper gabinete de gobierno, hartas estrategias, capacidades, aptitudes, honestidad, trabajo incansable, aun así se las vería negras para sacar adelante a Sonora. Pero te encuentras que le dio trabajo a cada personaje que estoy seguro no le va a servir de mucho, y no solo eso, le estorbará. Al tiempo.

Luego, ¿Cómo es posible que para el área más frágil y delicada, la seguridad pública, haya puesto a una persona con estudios en Ciencias de la Comunicación? Está bien que los comunicólogos seamos versátiles, pero ¿tanto así? Lo que sí sé es que María Dolores del Río es una mujer astuta y si aceptó el puesto es porque de seguro sabrá cómo entrarle al tema. No creo que haya aceptado nomás porque no le quedaba de otra. No creo que sea tan superficial, pero ¿En qué cabeza cabe que tenga ella el perfil idóneo? En la del gobernador. 

Claro, hay perfiles muy valiosos que lo acompañan, pero son pocos a mí ver. No es que quiera ser pesimista, pero ya hemos visto demasiados agravios a nuestra Sonora querida, que ser un mal pensado es lo más fácil. Sueño con equivocarme y tragarme mis palabras. Sinceramente. 

Se ve, también, el evidente pago de favores políticos y de campaña en su gabinete y eso no debería de ser. Se descubrió que algunos de sus ahora colaboradores fueron solo comparsa durante la campaña, y eso preocupa. Sabemos que en la política el “fin justifica los medios”, pero es de eso de lo que precisamente estamos hartos los sonorenses porque sabemos que no nos ha servido de nada.

Para Durazo el tener a su amigo en la presidencia de la república puede ser de beneficio, pero, de igual manera puede ser su problema si las cosas siguen sin salirle bien al presidente. La moneda está en el aire y el futuro de Sonora luce incierto, veremos qué pasa, pero mientras tanto bienvenido al gobierno del estado, Alfonso, y que todo les salga lo mejor posible. Nosotros estaremos atentos y dispuestos a servirle, aunque sea de críticos. Éxito.

Por Jesús Huerta Suárez

Sobre el autor

Obregonense, músico, columnista, amante del medio ambiente y del boxeo

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