Moonlight: Mano negra en el Oscar


Desde la primera vez que tuve el privilegio de dirigirme a un público atento a las charlas o disertaciones sobre la apreciación cinematográfica, siempre habrá alguien que lance el mismo cuestionamiento, el mismo que nunca ha dejado de dar vueltas en mi cabeza.

¿Qué es lo que hace buena a una película?

La mejor respuesta que he podido construir es la siguiente: así como con la literatura, es muy conveniente hacerle preguntas al filme en cuestión, para mí son: la primera, ¿es una cinta interesante?; luego, ¿es entretenida? y, por último, ¿es honesta?

Moonlight (Barry Jenkins, 2016) es una gran película, porque es interesante, entretenida y muy honesta. Y estos son atributos cada vez más difíciles de encontrar en estos días.

Moonlight es interesante. Porque es el retablo, dividido en tres cuerpos, que presenta la vida de Chiron, afroamericano que debe hacer frente a un entorno hostil en los barrios pobres de Miami. Como el tímido niño, apodado Little (Alex Hibbert), desde su silencio encontrará el camino que le llevará, de la mala influencia de su madre, adicta (Naomi Harris), a Juan, el drug dealer (Mahershala Ali) con corazón de oro y su fiel pareja, Teresa (Janelle Monae).

Después, como adolescente (Ashton Sanders), el carácter retraído y el temperamento melancólico de Chiron lo convertirá en el blanco de las burlas y el bullying, mientras descubrirá su verdadera identidad erótica.

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Y como adulto (Trevante Rhodes), será un tipo musculoso e intimidante, pero con el alma frágil. Su nuevo apodo es Black. Un reencuentro con su amigo de la escuela provocará la necesidad de hallar respuesta a la interrogante que se le arroja a la cara: who are you, Chiron?

 

Moonlight es entretenida. Pero no en el sentido convencional. A partir de una fotografía impresionante (esa escena paternal en el mar, entre Juan y Chiron) y una partitura musical de cuerdas, va creciendo el desconcierto entre los espectadores por la decisión de dejar deliberadamente espacios sin responder dentro del guión.

La razón es lo que calla Chiron. Su silencio dubitativo, su exilio interno, no permite ahondar en más réplicas ante situaciones de la vida. No lo olvidemos: Moonlight escurre varios temas, desde la identidad humana, hasta la cultura del narcotráfico en la comunidad afroamericana, la violencia doméstica y el abuso.

Ante las oportunidades y las buenas intenciones de aquellos que pretenden ayudarle y los obstáculos que le imponen quienes no le quieren bien, Chiron debe tomar decisiones con la plena conciencia de que nada es blanco y negro. Detrás de cada oportunidad, hay una trampa. Y cada obstáculo es una ocasión de crecimiento. Por eso lo mejor será siempre arreglárselas uno mismo.

Moonlight es honesta. Porque es universal. Aunque, en sus primeros dos capítulos se desarrolla en el ambiente marginal de Miami, muestra un escenario marcado por la homofobia, la pobreza, la violencia y el tráfico de drogas como partes integradas a la cultura en un lenguaje que todos podemos comprender y nadie acertará a justificar.

Lejos, muy lejos de los diálogos a los que nos tiene acostumbrados la industria de Hollywood, Moonlight explora el drama potente, íntimo y emotivo que desarrolla una mezcla entre el documental y la tragedia, lo que hace de esta película una joya de rareza excepcional.

Es verdad, otras cintas han experimentado con la mixtura de géneros, León (Garth Davis, 2016), o bien, Boyhood (Richard Linklater, 2014) son puntuales ejemplos, pero sólo Moonlight ha alcanzado cuotas muy cercanas a la categoría de obra maestra.

Magníficas actuaciones en todo el elenco hacen de Moonlight una cinta que hay que ver para creer. Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes interpretan a Chiron aportando lo necesario para que nadie dude que estamos viendo la evolución del mismo personaje.

Un tríptico impresionante, Chiron el niño, el joven adolescente y el hombre. Jamás perdió su vulnerabilidad y su fragilidad. Como delicada pieza de cristal, a través de su espíritu la luz de la luna – aquella bajo la cual todos los gatos son pardos – proyectará la más desgarradora esperanza.

Hace tiempo no se veía una película tan buena. Interesante, porque presenta una perspectiva única; entretenida, ya que es imposible parpadear durante su proyección y honesta, porque nadie ha dicho las cosas de manera tan clara como Moonlight.

Es una obra maestra.

Por Horacio Vidal

 



Acerca de

Horacio Vidal (Hermosillo, 1964 ) es publicista y crítico de cine. Actualmente participa en Z93 FM, en la emisión Café 93 con una reseña cinematográfica semanal, así como en Stereo100.3 FM, con crítica de cine y recomendación de lectura. En esa misma estación, todos los sábados de 11:00 A.M. a 1:00 P.M., produce y conduce Cinema 100, el único -dicen- programa en la radio comercial en México especializado en la música de cine. Aparece también en ¡Qué gusto!, de Televisa Sonora.


'Moonlight: Mano negra en el Oscar' tiene 2 comentarios

  1. marzo 1, 2017 @ 8:19 pm Beatriz Marina

    Necesito verla, esta descripción-sinopsis-comentario incita a que vea la cartelera con los horarios.
    Bravo!!!

    Responder


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