La noche que Tomás Herrera me tocó


Señores, abrimos semana con un testimonio sin parangón, para abonar al escándalo del momento en nuestra aldea global.

Bienvenidos 😀


Oh sí, lo recuerdo bien. Fue el otoño de 2007. Un grupo de fotógrafos visitábamos las instalaciones de La Fuerza de la Palabra, radiodifusora que hacía las delicias de los hermosillenses con su gusto por la palabra hablada, hoy convertida en un bodrio musical. Nuestra misión consistía en llevar un mensaje que hiciera conciencia sobre la necesidad de una fototeca en Sonora, aprovechando que en esos días contábamos con la visita de José Antonio Rodríguez, uno de los masters en la edición y crítica de la fotografía a nivel internacional. Para tal fin tuvimos la gran idea de llevarlo al programa de Tomás Herrera Seco, Gatos Rojos en la Oscuridad, sabedores de su bagaje cultural y su aprecio por la historia, las artes y la filosofía.

Apenas llegar me confesé fan de su programa. No me lo perdía. Como marcaba la expectativa, todo fluyó. Lisonjas las hubo y debate también; «tertulia», como solía decir el presbítero. Que si la historia de Sonora, que si la fotografía como documento histórico, que si ya es hora que Sonora tenga su fototeca. Paréntesis: a diez años de aquello, dicen los que saben que tal fototeca está a la vuelta de la esquina, otros opinan que ya está en marcha pero en bajo perfil y otros más aseveran que es puro pájaro nalgón.

«Amigos, ha llegado el momento de despedirse»… Noche a noche, de lunes a viernes, esa frase perfilaba el cierre de la emisión. Y sí, el conductor despidió, cerraron los micrófonos y mandaron a comerciales. Adentro, los visitantes nos levantábamos de nuestros asientos. Muchas gracias por venir, muchas gracias por recibirnos. Llegado mi turno, extendí mi brazo derecho. Le di un fuerte apretón de manos y una sonrisa. Él correspondió con idénticos gestos y añadió uno más: mientras mi diestra apretaba la suya, su siniestra tomó mi antebrazo.

Y dijo:

-Cuando quieras te invito a desayunar

-Ah, okey

-De veras. Puede ser al Samborns o al Vips. Donde tú quieras

-¿Ah sí?

-Por supuesto

Por un momento lo pensé. Imaginé un par de huevos estrellados, ahogados en salsa roja y cubiertos de queso fresco. Sobre un par de tortillas bien calientes, recién pasadas por aceite. Unos huevos rancheros deliciosos, como los que hace mamá. Mis favoritos.

La despedida se prolongó. La del grupo todo, no la mía. Y entonces volvimos a despedirnos, ya saben cómo es eso.

-Bueno, padre, pues muchas gracias otra vez

-Ya sabes, eh, cuando quieras

-Muy bien, dije más nervioso que animado

Por entonces yo era un chaval veinteañero. Seco de carnes sin llegar a enjuto. Cabello largo y alborotado. Barbas desparpajadas. 1.88 de estatura y un mundo por descubrir.

***

Han pasado diez años y mucha agua, pero Herrera siempre da de qué hablar. Más en una sociedad timorata como la sonorense. El pasado 20 de julio acudió a entrevista con Luis Alberto Medina en Proyecto Puente. La noticia era el retorno del gachupín al púlpito después de seis años de trabajar como funcionario en la maldita administración de Guillermo Padrés, «el peor gobernador que ha tenido Sonora en toda su historia» (políticos dixit, periodistas dixit, vox populi dixit, el Papa dixit, Urbi et orbi, faltaba más).

De eso y otros chismes hablaron largo y tendido. Y si uno pone atención, verá que en la cabeza de Medina estaba el asunto incómodo que subyace a la figura entrevistada: los dichos sobre su vida sexual (la de Herrera, no la de Medina). Y tómala que en eso saca un condón el otrora párroco. Por si se ofrece, dijo o quiso decir. Por supuesto que el escándalo no se hizo esperar.

Yo no sé si Herrera lleva una vida sexual activa pero ojalá que sí. No comulgo con la política del celibato. Por lo demás, yo también considero que vivimos en una sociedad pecadora, pues peca de hipócrita y mamona.

Texto y fotografía por Benjamín Alonso



Acerca de

Premio Nacional de Periodismo 2007. Director de Crónica Sonora. Contacto: kiktev@gmail.com


'La noche que Tomás Herrera me tocó' tiene 24 comentarios

  1. julio 24, 2017 @ 10:49 am Magaly Vasquez

    Ah que buen texto! Que a gusto lo leí. Muy bueno, bueno. Y pues si, ojalá que el padrecito tenga una vida sanamente activa, qué más buena enseñanza puede haber, que el mensaje del uso del condón. Saludos hasta los Hornosillos!

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  2. julio 24, 2017 @ 11:06 am China

    Soy tu fan :*

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  3. julio 24, 2017 @ 12:01 pm 123

    Pero nunca nos dijiste si te lo cojiste o no pues!!!!….. todo lo demas ya lo sabiamos

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  4. julio 24, 2017 @ 12:24 pm Maguila

    Vuélvetele a aparecer y cóbrale el desayuno prometido

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  5. julio 24, 2017 @ 10:32 pm Marisol

    Cuanta estupidez sin importancia, mucho adorno queriendo jugar un papel de escritor que te envuelve en sus anécdotas con sus adjetivos y palabras taaan ridículas que en lugar de adentrarte al relato da muchísima flojera, como si estuvieras leyendo a un principiante jugando a ser buen escritor, tenga el premio que tenga.

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  6. julio 25, 2017 @ 9:22 am rossy

    ahora le llaman estupidez a querer hacer reir un poco a los demas y pasar un buen rato escribiendo anecdotas ,,,,,bien por ti Benjamin

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  7. julio 25, 2017 @ 11:18 am Claudia Landavazo

    Estilazo! Siempre lo disfruto y me Río muy a gusto! Felicidades!

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  8. julio 25, 2017 @ 12:48 pm Karen Cinco

    y dónde fué al fin?? samborns o vip’s jajaja

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  9. julio 25, 2017 @ 3:34 pm Anónimo

    Esta es la segunda etapa de tan polémica imprudencia.
    Muy agradable el texto, amigo

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  10. julio 26, 2017 @ 7:58 pm Francisca Orpineda

    Que fue lo importante de la nota la fototeca o el atravimienyo del cura, pir algo seria, eso es lo unico que deja en evidenhia y muy soez su vocabulario sr…. escritor

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  11. agosto 8, 2017 @ 11:23 am Alejandro Matty Ortega

    Retórica, prosa, poesía, dialéctica, historia, excelente ortografía, lectura y redacción; sarcasmo, ironía y un estilo singular… Cuando quieras esos huevos rancheros mi hermano, me avisas para ir… Te abrazo fuerte en la distancia porque el amor es una herida eterna…

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    • agosto 9, 2017 @ 1:58 pm Benjamín Alonso

      Ujule, me la voa creer…

      Hermano, de tanto mentarlos ya estoy que me quemo por esos huevos. ¿Cuándo la armamos?

      Abrazo herido

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