La Niña frente al Olivo Negro en una casa rural


Hermosillo, Sonora.-

Una tarde de diciembre, en el Ejido “Salvador Alvarado”, La Niña entró en una casa rural. La Niña es el más reciente libro de Yolanda Carrillo Vázquez (Cd. Juárez). La autora tuvo el noble gesto de aceptar la invitación para presentar su obra en la Casa Rural El Olivo Negro, en aquella comunidad de la Costa de Hermosillo, frente a una audiencia compuesta por habitantes locales y algunas amistades que acudieron desde Hermosillo el 15 de diciembre del año pasado. Con la entrada de La Niña en esta Casa, y como fue anunciado previamente por Facebook y Whatsapp, El Olivo Negro queda formalmente inaugurado como un espacio para la recreación y el desarrollo social. Se espera que sea un lugar para la expresión inter, intra y transcomunitaria, entre los diferentes sectores sociales de la Costa de Hermosillo, pero también entre los habitantes de la propia comunidad sede, así como para hermosillenses que tengan algo por compartir y deseen hacerlo.

En el crepúsculo, La Niña empezó su recorrido dentro de la Casa Rural. Bajo lucecitas de kermés y rincones discretos, paseó retazos de infancia familiar, audaz y no pocas veces temeraria, pero sobre todo envuelta en el misterio. Entre bugambilias y petunias alumbradas multicolores, entre el café colado hirviente sobre la hornilla de adobe, al aire libre, La Niña penetró recovecos de su propia biografía, yendo y viniendo entre la mirada de su autora-adulta y el tiempo literario; jugueteó ensimismada en El Olivo Negro, trepó un montículo de piedra señalado por esferas luminosas. Por su parte los invitados, antes recibieron, y después acompañaron con discreción a La Niña incluso en la nostalgia ineludible de las Noches de Mazatlán, recreadas narrativamente.

Tras la solemnidad, La Niña, anfitriones e invitados degustaron dulces, café y vino como celebración de la reunión y del acontecimiento. La socialización ha cumplido su propósito diluyendo bordes y acortando distancias. 

La trascendencia de este doble acontecimiento, la presentación de La Niña y el surgimiento de El Olivo Negro, en una Casa Rural, tiene múltiples significados. Aquí algunos de los hechos. Es la primera vez que los habitantes de Salvador Alvarado tienen la experiencia de atestiguar la presentación de un libro. Viceversa, no parece frecuente que una escritora muestre alguna de sus obras en el campo, frente a una audiencia poco relacionada con los libros, dada la naturaleza de su ambiente. Y no parece un hecho muy común que otras obras literarias sean – o hayan sido- presentadas fuera del ámbito urbano. Se trata, pues, sin dejar de ser modestos, de naturalizar la cultura.

La ausencia de representantes oficiales del Instituto Sonorense de Cultura (ISC) y del Instituto Municipal de Cultura y Artes (IMCA), a pesar de las invitaciones que les fueron giradas con anticipación, también tiene simbolismos. Una de ellas es la falta de interés para el desarrollo social en el medio rural; otra, menos pesimista, consiste en que las instituciones culturales (o sus representantes) no son indispensables y que proyectos de esta naturaleza pueden echarse a andar con el esfuerzo ciudadano. Aunque es justo aclarar que Diana Reyes fue disculpada por Yanelis, su asistente, 40 minutos antes del evento. Se le reportaba enferma.

Carmen y el autor de estas líneas, expresamos nuestro agradecimiento con Yolanda por su generosidad, llevando su Niña a El Olivo Negro; con los habitantes de Salvador Alvarado y con todas las personas que desde Hermosillo nos han acompañado en esta ocasión. Esperamos que la tarde-noche del 15 de diciembre haya sido una experiencia que deseen repetir. ¡Los estaremos esperando!

Por Juan Izaguirre

Fotografía de Carmen Valdéz




Acerca de

Miguel Alemán, Sonora (1967), ejerce la docencia en arte y ciencias sociales desde hace 28 años en el nivel medio superior y superior, actualmente en el Centro de Educación Artística "José Eduardo Pierson" del INBAL.


'La Niña frente al Olivo Negro en una casa rural' tiene 4 comentarios

  1. enero 7, 2019 @ 9:21 am enrique ramos

    Felicidades, Juan, por innovar y arriesgar y abrir actividades culturales en otros lados, buen texto, excelentes fotos

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  2. enero 7, 2019 @ 10:53 am Miguel Manriquez

    Abrazos, Juan.

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  3. enero 8, 2019 @ 3:02 pm Juan Izaguirre

    Agradezco tus palabras, tocayo. ¡Estamos a tus órdenes!

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