La comunicación cultural en la era de la soberanía perdida


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«Pedí oscuridad porque mi ponencia se trata de imágenes», dijo Erika Tamaura el viernes próximo pasado en el auditorio del Centro de las Artes, Universidad de Sonora, Hermosillo. Celebrábase el Tercer Congreso Nacional sobre Educación Superior de las Artes. Se hizo la oscuridad y la ponente dio lectura al siguiente documento, el cual comparte gustosa con nuestros lectores.

Bienvenida a Crónica Sonora


 La comunicación cultural en la era de la soberanía perdida

Introducción
«Está claro que hemos perdido la soberanía de las imágenes». Con esta frase cierra la conferencia sobre su más reciente libro, La furia de las imágenes, el fotógrafo, crítico y catedrático español Joan Fontcuberta, la cual fue presentada en las jornadas de puertas abiertas del Máster en Fotografía de la Universitat Politécnica de Valencia, tituladas Activa tu futuro en junio de 2016.

Es indiscutible que vivimos en la era visual. Los medios digitales, consecuencia de la hipermodernidad en la que vivimos (o viceversa), basan su arquitectura en el universo de la imagen. Particularmente, la comunicación enfocada a la dimensión cultural y artística, recibe de manera inmediata los efectos derivados que el autor expone refiriéndose de forma aguda a una sociedad hipertecnificada y a los síntomas de una patología cultural, así como la exposición de referencias sobre el espacio híbrido de la sociabilidad digital, a lo que Fontcuberta llama «consecuencia de la superabundancia social».

Se ha perdido el control sobre la teoría y práctica del acto de comunicar y son ahora las mismas imágenes (no solo vistas como un producto bidimensional y estático, sino más bien como entes multifacéticos y dinámicos) las cuales dictan el camino y nos acorralan hacia los elementos que las conciben, manipulan y distribuyen como base de la acción de comunicar. La difusión y la comunicación de la cultura experimentan también los efectos derivados de las nuevas formas de producción y distribución globales, soportadas en la digitalidad como condición para su éxito. Es urgente repensar la forma en cómo concebimos la comunicación de la cultura, ya sea desde su desarrollo para la estética o desde la gestión estratégica.

El presente texto, pues, se basa en apuntes de La furia de las imágenes, de Joan Fontcuberta.

La audiencia ya no es lo que era

La comunicación entre pares nos permite prescindir de los mediadores
y comunicarnos directamente con los otros

– Andrew Puddephatt

Probablemente, una de las más controversiales discusiones dentro de la gestión cultural es en lo referente a la difusión, promoción y comunicación. A través de las reflexiones sobre estos temas, se puede incidir en áreas tan sustantivas como el diseño de proyectos o sobre la eterna marea de la formación de públicos, así que el asunto de las estrategias de comunicación no es, ni debe ser tomado a la ligera, ni como último punto jamás.
La creciente cantidad de herramientas concebidas desde la industria, en su mayoría para fines de consumo, contribuyen a nuevas configuraciones relacionadas con la expresión y comunicación: a través de un dispositivo móvil se pueden producir contenidos inmediatos para ser compartidos sin fronteras de distribución o límites de censura. Estas configuraciones resguardan una nueva genética de la comunicación, la cual ha ido transformándose a una velocidad amenazante.

En el capítulo sobre la Comunicación Cultural, la doctora Quero afirma:

De una adecuada comunicación se derivan activos como una buena imagen y reputación que, aunque intangibles, tienen un gran valor estratégico. De hecho, la comunicación es una gran ayuda para las organizaciones culturales, para mostrar lo que son y lo que pretenden, y contribuye a construir tanto la imagen de marca corporativa como la de los productos culturales, facilitando la aceptación por parte de los públicos, a través de la generación de actitudes positivas y comportamientos favorables hacia la organización y sus productos.

Existe un informe publicado en junio de 2016 derivado del proyecto de investigación internacional Global Kids OnLine (GKO) titulado Chic@s conectados. Investigación sobre percepción y hábitos de niños, niñas y adolescentes (NNyA) en internet y redes sociales, realizado por el Fondo para las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Argentina, donde hay más de 13 millones de NNyA, donde 6 de cada 10 se comunican usando celular, y 8 de cada 10 usan internet. Dicho informe tiene como objetivo fortalecer el conocimiento sobre el acceso, oportunidades, riesgos y seguridad de niños, niñas y adolescentes en relación con los medios sociales e internet.

En la presentación del informe se destaca la siguiente afirmación:

La tecnología atraviesa su existencia, impacta en sus modos de conocer, aprender, expresarse, divertirse y comunicarse. Para los chicos y chicas, los medios digitales son un modo habitual de comunicación y de interacción con el mundo. Construyen su identidad interactuando tanto en la vida ‘real’ como en la virtual. Actividades como chatear, jugar en línea, buscar y compartir información y contenidos, son acciones cotidianas en sus vidas y, en definitiva, del ejercicio de su ciudadanía digital.

A continuación, se proporcionan  datos tomados de El Economista que establecen las brechas generacionales y algunas características interesantes sobre el tema digital y cultural de tres generaciones inmediatas:

Baby boomers, 1946-1960, 55 a 72 años

Resultado de los efectos de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos, el inusual repunte en las tasas de natalidad en ciertos países. Esta generación ha encontrado más dificultades para administrar su tiempo y dinero debido a que sus padres viven más tiempo que las generaciones anteriores, están en búsqueda de una mejor educación, optaron por engendrar hijos a una edad más avanzada, se ven obligados a cuidar padres ancianos y a la vez de sus propios niños de corta edad. Su jubilación inició una inminente desaceleración económica en los años 2007-2009.

Generación “X”, 1961-1981, 54 a 34 años

Se caracterizaban por romper con pautas y costumbres anteriores, actitudes de desapego en creencias a religiones, relaciones sexuales antes del matrimonio y no respeto a los padres. Han vivido el uso de la televisión, Atari y Playstation.

Generación “Y” o Millennials, 1982-2001, 33 a 14 años

Esta generación ha experimentado, quizá más que otras, la disolución de la familia, tasas de divorcio altas, más hogares donde los padres trabajan; existe un cambio entre la relación de sus padres y sus abuelos, dan mucha importancia a la cultura del lugar donde trabajan y además:
97% tiene su propia computadora,
94% posee un teléfono celular,
76% hace uso de instant messaging y de sitios de networking social,
66.6% tiene un sitio en Facebook,
34% usa sitios de internet como fuente principal para noticias,
15% de los usuarios de internet están conectados las 24 horas del día, 7 días a la semana.

La audiencia ya no es lo que era. Mientras nuestros abuelos emergieron de las deshumanizadas consecuencias de la guerra, nuestros padres atravesaban su propio encuentro con la ciencia y la tecnología, con el renacimiento del mundo tal cual lo conocíamos antes de 1945. Tan solo unos años de diferencia, nuestra vida moderna se desliza líquidamente entre nuestra manos y espejos negros, como lo señalan Zygmunt Bauman y Netflix.

 

Homo Photographicus (el animal que se caracteriza por producir y consumir imágenes)

En la antigüedad, quienes fabricaban las imágenes eran sacerdotes o chamanes que invocaban el poder de la imagen para apropiarse de su espíritu y símbolo; después con el tiempo aparecen los artistas, este pequeño grupo cerrado, con dones de reproducción de la realidad que estaban a cargo de las producción de las imágenes; después, la fotografía y casi de inmediato la postfotografía, donde la imagen va perdiendo su misticidad hasta convertirse en dominio de todo el mundo, llegando entonces al tiempo de la digitalidad, en la cual la comunicación basa su flujo, planes y estrategias en un binomio inseparable con la expresividad de la imagen.
En el informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre Las Tendencias Mundiales en Libertad de Expresión y Desarrollo de los Medios, se menciona que el uso de aplicaciones y plataformas de internet ha resultado en la enorme expansión de la cantidad de contenido publicado por profesionales y generado por usuarios, así como de la capacidad de interacción de los usuarios con el contenido y su redistribución a audiencias globales (respetando o no los derechos de autor). Simultáneamente, estos cambios han generado nuevas dificultades de una escala y una amplitud inéditas, y de naturaleza transnacional, en razón de los flujos de comunicación en red. Todo ello ha traído consecuencias importantes para la libertad de los medios y de la prensa en relación con los medios tradicionales, las prácticas y plataformas de recolección de información, las cuestiones éticas y las normas profesionales.
Un decálogo postfotográfico para todos, por Fontcuberta

1. Sobre el papel del artista: ya no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos.
2. Sobre la actuación del artista: el artista se funde con el curador, con el coleccionista, con el docente, con el historiador, con el teórico…
3. Sobre la responsabilidad del artista: se impone una ecología de lo visual que penalizará la saturación y alentará el reciclaje.
4. Sobre la función de las imágenes: la circulación de la imagen prevalece sobre el contenido de la imagen.
5. Sobre la filosofía del arte: se deslegitiman los discursos de originalidad y se normalizan las prácticas apropiacionistas.
6. En la dialéctica del sujeto: el autor se camufla o está en la nube. Se reformulan modelos alternativos de la autoría: coautoría, creación, colaborativa, interactividad, anonimatos estratégicos y obras huérfanas.
7. Sobre la dialéctica de lo social: superación de las tensiones entre lo público y lo privado. La intimidad como reliquia.
8. Sobre el horizonte del arte: se dará más juego a los aspectos lúdicos en detrimento de la anhedonia (lo solemne + lo aburrido) en que suele refugiarse el arte hegemónico.
9. Sobre la experiencia del arte: se privilegian prácticas de creación que nos habituarán a la desposesión: compartir es mejor que poseer.
10. Sobre la política del arte: no rendirse ni al glamour ni al mercado para inscribirse en la acción de agitar conciencias.

El tema de la forma de producción de las imágenes hoy en día es mucho más complejo que solamente limitarlo a los dispositivos que las arrojan, tiene qué ver con un nuevo orden económico en el cual los esquemas de deseos, necesidades y elecciones, se configuran desde un océano de estímulos que han sido otorgados sin un manual de uso.

Fontcuberta menciona a Paul Valéry, quien en 1928 afirmó con una visión futurista lo siguiente:

como el agua, como el gas, como la corriente eléctrica que llegan de lejos a nuestros hogares para satisfacer nuestras necesidades casi sin esfuerzo, así nos alimentaremos de imágenes visuales o auditivas que nacerán y se desvanecerán al menor gesto, a la menor señal.

Por tanto, si analizamos el decálogo de Fontcuberta y lo aplicamos a la cadena de valor de relacionada con la gestión de la comunicación en la cultura, podremos iniciar la reflexión sobre que al cumplirse cada uno de los puntos, estamos frente a un reto que solicita de parte de los expertos, la producción de un nuevo discurso sobre la mercadotecnia tal cual se aplica en la actualidad. Aplicar esto en estructuras de organización rígidas provoca a lo más sencillo: colapsos, confusiones y fracasos.

Hello World!

La serendipia como factor de éxito:

La galleta Oreo y un apagón del Superbowl.
La camioneta dibujada Nissan perdida y encontrada.
El -Adiós amigos- de la aerolínea alemana y el –Bienvenidos- de Aeroméxico
Los skittles y Donald Trump.

Y así podemos continuar con innumerables escenas que han brindado trofeos mercadotécnicos basados en el momento adecuado, el community manager adecuado y la respuesta adecuada. Esto sobre redes y anuncios, los cuales todos, tuvieron sus imágenes protagonistas.

Al parecer nos encontramos en el momento de la historia donde por primera vez somos dueños de nuestra apariencia y estamos en condiciones de gestionarla según nos convenga.

El Hello World! Es el mensaje casi por consecuencia que se le da a todo usuario al unirse al enjambre digital. Cristopher Baker lo tradujo a una pieza de arte en el 2008 cuando realizó una video-diario instalación con audio integrado sobre un mosaico con cinco mil videos retomados de redes sociales, basándose siempre en el primero que hubiera colgado cada bloguero o bloguera. La vida online, ese especie de striptease global en el que no se desnudan los cuerpos, sino los espíritus.

Tocando los extremos, podríamos afirmar que no importa quién hace la imagen o de dónde surgen, si han sido tomadas por animales, por niños, por ciegos, por máquinas, si proceden de cámaras de vigilancia o de folletos turísticos… el valor de la creación ya no consiste en crear imágenes nuevas, sino en saber gestionar su función, sean nuevas o viejas. La autoría ya no radica en el acto físico de la producción, sino en el acto intelectual de la prescripción de valores que puedan contener o acoger las imágenes. Valores que subyacen o que les han sido inyectados.

Conclusión (en proceso)

Por lo tanto, si las imágenes han roto aquello que las tenía atadas a la roca cual Prometeo, quien brindó el fuego a la humanidad, quien lo robaba de los dioses, ahora, ellas, libres y soberanas de sí mismas, están entre nosotros, reconfigurando la forma en cómo concebimos el mundo día a día y por supuesto, nuestras códigos de comunicación.

Por Erika Tamaura

Fotografía de Benjamín Alonso,

realizada durante la presentación de este documento el 17 de febrero de 2017, Centro de las Artes de la Universidad de Sonora

 

Audio de la conferencia

 

La furia de las imagenes:
Conferencia de Fontcuberta, pie de esta reflexión:


Acerca de

Gestora cultural, bloguera y podcaster, Erika Shander Tamaura Torres vive en Ciudad Obregón, Sonora. Es Maestra en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona. Profesora de la Licenciatura en Gestión y Desarrollo de las Artes en el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), columnista en Tribuna del Yaqui y colaboradora de Proyecto Puente. Y tiene un blog: www.erikatamaura.com


'La comunicación cultural en la era de la soberanía perdida' tiene 3 comentarios

  1. febrero 25, 2017 @ 1:42 pm Sergi Rodrigues

    Saludos Erika, soy un barcelonés casado con hermosillense y residiendo aquí desde hace casi 10 años, yo tb estudié en la UB.

    Dicho esto, vaya…. es un tema inacabable el que tocaste en esta plática y artículo. Necesitaré leerla más de dos veces para sacarle más jugo y escucharé la grabación después. ¿Porqué tengo tanto interés en este tema? Pues como ya sabe nuestro amigo Benjamín, he tratado durante los ultimos 5 años poner mi granito de arena justamente en la «comunicación de la cultura», a través de la creación de una plataforma en línea para acercar la agenda cultural escénica en Sonora a los sonerenses: http://www.kultube.net

    Ahora mismo estamos en pausa desde hace pocos meses, en busca de colaboradores… pero regresaremos con más energía que antes. Se necesita una gran inversión de horas semanales para publicar todo lo que se hace en esta tierra abundante en cultura y arte.

    Me ha alegrado descubrir con tu exposición que aquí hay gente realmente profesional pendiente de no solo no descuidar este tema, sino sobretodo de tratar de estar a la vanguardia! Sería un placer poder charlar un día…., tal vez en una de esas veladas que Benjamín organiza. Saludos!

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    • febrero 26, 2017 @ 7:53 am Erika Tamaura

      Te agradezco tu comentario Sergi y tu tienpo para leerme. Espero sea muy pronto que coincidamos, en cuanto vaya a Hermosillo le aviso a Benjamín para echarnos un café.

      En lo personal, he estado trabajando de cerca con los temas sobre la comunicación cultural y me apasionan los escenarios que están emergiendo alrededor de ella. Éste en especial sobre las imágenes, creo que lo traigo en la mente pero aún no logro materializar mis ideas. Talvez y lo más probable es que haya que platicarlo y compartirlo más para enriquecerlo con ideas como las tuyas. Un abrazo! -Erika.

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  2. marzo 14, 2017 @ 10:30 am Marketing cultural… esperando a Arturo Sastré en Sonora. – Erika Tamaura

    […] Comunicación cultural en la era de la soberanía perdida […]

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