«Green Book»: La pareja dispareja en el corazón de las tinieblas


Comedias románticas de los años treintas, en el siglo pasado, crearon el escenario que daría forma al futuro del género. En especial, se recuerda Sucedió una noche (Frank Capra, 1934), muestra intacta de la manera en la que el cine critíca y rie, mientras proyecta un espectáculo capaz de reconfortar al espíritu.

A un tiempo condescendiente y desvergonzada, Green Book: Una amistad sin fronteras (Peter Farrelly, 2018) se levanta esta temporada como favorita para conectar con el gran público. 

Es versión inversa de El chofer de la Señorita Daisy* (Bruce Beresford, 1989) y también muy parecida a la francesa y popular Amigos (Olivier Nakache / Eric Toledano, 2011).

Green Book: Una amistad sin fronteras, encuentra valor en el guión, que sin evadir situaciones incómodas sabe conducirse entre la comedia y el drama. Y son las interpretaciones de sus protagonistas, siempre alertas para jamás abandonar su inminente dignidad humana, un magnífico punto a favor.

Ahora, si registramos que el director es reconocido por las comedias más irreverentes, escatológicas y políticamente incorrectas de las últimas décadas: Loco por Mary (Peter Farrely, 1998) o Una pareja de idiotas (Peter Farrely, 1994), nos llevaremos una grata sorpresa. 

Es la road movie con mejores intenciones de este año. Glosa de una historia real. El viaje al sur profundo de los Estados Unidos que realizó el compositor y pianista afroamericano Don Shirley (Masherhala Alí) en compañía de su chofer y guarda espaldas contratado, Tony Lip (Viggo Mortensen) en 1962.

Don Shirley, negro, músico virtuoso, culto, sibarita, melancólico y atormentado; Tony Lip, italoamericano, ruidoso, impertinente, bribón y tragón. Exacto. Fórmula de éxito comprobada desde La pareja dispareja (Gene Saks, 1968).

Recordemos. La breve soberanía de los Kennedy abrió un boquete de esperanza en la defensa de los derechos de la comunidad afroamericana. Sin embargo, prevalecen prejucios, vergüenza de siglos de la humanidad. El intolerable estado de las cosas. 

Existió el segregacionista The Negro Motorist Green Book. Guía turística norteamericana impresa que indicaba hoteles, moteles, gasolineras**, restaurantes y pueblos que permitían visita y consumo de personas de color. 

Fue publicado desde 1936 a 1966, por Victor Hugo Green, negro americano.

Por eso Don Shirley, en su zona de confort – el lujoso y envidiable departamento que regenteaba arriba del Carniegie Hall, en Manhattan – decide que su mejor apuesta para protegerse es Tony Lip, en problemas económicos tras el cierre temporal de su trabajo: “gorila” saca borrachos y rijosos del Copacabana, bar-a-la-Scorsese, lleno de mafiosos y otras estrellas del momento. 

Don Shirley no es del todo consciente de su negritud. Sabe que tendrá problemas en el sur americano. Toca para audiencias élite, blancas, que le prohíben cenar en el salón donde esperan por su show. ¿Pero debe sonreir? ¿Saludar? ¿Humillado y ofendido?

Misma soez circunstancia que soportaron Bessie Smith, Billie Holiday, Nina Simone, Nat “King” Cole, Louie Armstrong y Sammy Davis, Jr., entre muchos más. 

El tour será pretexto ideal para que surja amistad entrañable entre dos seres improbables. Ya sea Shirley, en su papel de Cyrano de Bergerac (Michael Gordon, 1950), dictando la forma poética para redactar cartas de amor, o Tony Lip, compartiendo el placer del pollo Kentucky, mientras recomienda canciones de Aretha Franklin y Little Richard que el distante Don Shirley jamás había escuchado, según esto. 

La corriente de simpatía hacia los dos personajes es inevitable. Es verdad, hay una percepción de que todo es predecible, pero Green Book: Una amistad sin fronteras maneja recetas conocidas – crujiente o secreta – de forma tan impecable que la película funciona. 

El racismo inicial de Tony es producto de su ignorancia. El elitismo de Shirley tiene su origen en su talento y su indestructible bravura por la dignidad. La educación entonces se presenta como el factor que cambia a la gente. 

Un viaje del héroe que enorgullecería a Capra. Metáfora de la aventura interior y de autodescubrimiento entre Don Shirley y Tony Lip. Encontrarán la ruta para entenderse y admirarse, evolucionando para ser mejores personas de las que comenzaron en la autopista. 

Y todo esto antes de la Navidad. ¡Felicidades, Frank Capra, Que bello es vivir (Frank Capra, 1946)!

QUE LEER ANTES O DESPUÉS DE LA FUNCIÓN.

En el camino, de Jack Kerouac. Novela cumbre, o señera, del movimiento beatnik. Literatura de culto y un clásico de las letras norteamericanas. 

Es la épica de Dean Moriarty, vagabundo, pordiosero, aventurero, sex symbol y sus viajes con la clicka beatnik a través de la legendaria ruta 66 y aún en México. Amigos y cómplices en correrías donde trasciende la visión de quien escribe, Sal Paradise – que no es otro sino el propio Kerouac – y su contradictoria perspectiva: ¿es el viaje una busqueda o un escape?

Sexo, drogas y jazz. Los nombres de los protagonistas han sido cambiados. Ahí está Neal Cassidy (Dean Moriarty) y el grupo que revolucionó la poesía y la inspiración contemporánea. 

*El soundtrack de El chofer de la Srita. Daisy, escrito por Hans Zimmer en 1989, esta inspirado en el estilo ecléctico de jazz y formación clásica de Don Shirley. Lo juro por Dios que me mira. 

**¿Gasolinera o gasolinería? ¿Habrá ya resuelto el presidente de México semejante predicamento?



Acerca de

Horacio Vidal (Hermosillo, 1964 ) es publicista y crítico de cine. Actualmente participa en Z93 FM, en la emisión Café 93 con una reseña cinematográfica semanal, así como en Stereo100.3 FM, con crítica de cine y recomendación de lectura. En esa misma estación, todos los sábados de 11:00 A.M. a 1:00 P.M., produce y conduce Cinema 100, el único -dicen- programa en la radio comercial en México especializado en la música de cine. Aparece también en ¡Qué gusto!, de Televisa Sonora.


'«Green Book»: La pareja dispareja en el corazón de las tinieblas' tiene 6 comentarios

  1. febrero 13, 2019 @ 10:55 am Alejandro Valenzuela

    Magnífica reseña, Horacio.

    Responder

  2. febrero 13, 2019 @ 11:30 am Horacio Martin Vidal Delgado

    Muchísimas gracias, Alejandro. Seguiremos practicando. SALUDOS Y NOS VEMOS EN EL CINE.

    Responder

  3. febrero 15, 2019 @ 3:10 pm Fernando Ortega

    Como siempre sublime. Es para mi un verdadero placer leer y sobre todo disfrutar de tus atinadas opiniones.
    Buster Saludos

    Responder

  4. febrero 19, 2019 @ 10:57 am Horacio Martin Vidal Delgado

    Muchísimas gracias, maestro Ortega. Le aviso que estoy participando en un taller de escritura de ensayo que imparte el ISC. Espero que eso sea útil para mejorar la escritura de estos empeños. Sería genial que decidiera emprender el viaje a su tierra no natal, Hermosillo, en verdad el terruño ha crecido desde que nos abandonó. SALUDOS Y ESPERO VERLE PRONTO POR ACÁ, SALUDOS HASTA PUEBLA, PUEBLA.

    Responder

  5. febrero 22, 2019 @ 7:51 am Gabo

    Como película de carretera me despertó muchas emociones. El Vigo convence a pesar de ser un manipulador con un sentido de compasión por su origen trabajador y a la vez genera admiración por aceptar su responsabilidad cuando trae historia de rebeldía el personaje. Leer tus reseñas es un descubrir nuevos ángulos y reflexiones. ¡gracias y buen fin de semana!

    Responder

    • febrero 22, 2019 @ 9:33 pm Horacio Martin Vidal Delgado

      MUCHÍSIMAS GRACIAS. Tengo información de las apuestas por los Oscar que ubica a GREEN BOOK como la segunda favorita, después de ROMA. ¿Como la ves?

      Responder


Quieres responderle a Alejandro Valenzuela

Tu email no será publicado

Crónica Sonora