El pasado ya se fue, no me deja de acechar …”En la Orilla de la Utopía” en la Capilla de los Muertos


El regreso del Furby y el estreno de Fidel Javier en Crónica Sonora

Rocanrol


Hermosillo, Sonora.-

Cerrando el tradicional ciclo de sobrecarga de eventos en Hermosillo que cada final de diciembre y principio de enero nos regalan los artistas foráneos que inundan la ciudad y que diversos promotores y entusiastas aprovechan para sacar tajada de la desbandada de hermosillenses que regresan a su terruño por comida, fiesta y recuerdos, una de las bandas que marcó la pauta dentro del movimiento que se gestó en la región a mediados de la década pasada decidió, por fin, reunirse para deleitar a los muchos nostálgicos que crecimos con clásicos del alternativo local como “tolkchoke”, “mentira ultravioleta” y “retrospectiva de un insomnio”.

…En la Orilla de la Utopía, conformada por Punket, Sebastián, Luis (todos de Hong Kong Blood Opera), Memo (Descartes a Kant) y Gibrán (Matavenados, Karate Kid) nos hicieron vibrar por poco más de una hora y nos regresaron a aquellos patios polvorientos del Paloverde, la 5 de Mayo, la Olivares, a la Fábula Pizza del avión, a las Grúas Ramonet, al 199, al Café Galería y a muchos otros espacios que entre el 2003 y el 2005 fueron el recinto sagrado de la escena alternativa hermosillense.

Como en otro momento lo comenté, la historia del rock en la ciudad siempre se repite, solo cambian las caras, los nombres y con el paso del tiempo, también los alcances. Tal como lo están  haciendo en este momento otras bandas, …En la Orilla de la Utopía encabezó junto a otras bandas como La Social, Lórica, Sol Naranja, Parábola,  Elmmo y Extensión, un movimiento entre el 2002 y 2006 que pintaba muy prometedor para el rock local, pero que quedó en el recuerdo y ahora sólo podemos voltear a ver con añoranza. 

Por todo lo mencionado anteriormente y por la calidad musical mostrada desde temprana edad de todos sus integrantes, resultaba casi un pecado no presenciar este atípico evento si te consideras un entusiasta de las bandas hermosillenses.  La fría noche del viernes 4 de enero fue la fecha y la Capilla de los Muertos el recinto que vio este tan esperado y especial, como tan extraño reencuentro.

Desde la hora que llegué (9:20 pm), la Capilla se encontraba con un aforo considerable y amenazaba con ser una noche muy agradable, al encontrarme muchos amigos que ya no frecuentan las tocadas, pero que no podían perderse las notas que estaban por ejecutarse.

Entrada a La Capilla de los Muertos

A eso de las 9:50 pm, Stockton (banda en la que toca su servidor) abrimos el evento con mucha emoción ya que los tres integrantes de la agrupación somos de los tres mayores fanáticos y de las personas más agradecidas porque este concierto haya sucedido.

Stockton

Para las 10:30 pm crecía la expectativa ya que …En la Orilla de la Utopía subía al escenario y afinaba los detalles para comenzar su show. Una de las pocas palabras que Sebastián comentó al inicio fue “Esto no es Hong Kong Blood Opera” para después dar inicio a su set. “Aleks Syntek” fue con la que iniciaron el concierto para después dar paso a “Tolkchoke” una de las favoritas de aquellas épocas. De forma muy interesante y algo de lo que quizás pocos se dieron cuenta, fue el hecho de que la banda intercaló temas inéditos (en el sentido de que estas canciones solo quedaron como maquetas) con temas del único álbum que vió la luz en el 2004 “Intemperie”.

Memo y Punket

Setlist de …En la Orilla de la Utopía. Foto de Moisés Cruz

Si bien el desmadre y el catártico “slam” no fueron el tenor en la mayoría de los asistentes, aunado a que la banda moderó sobremanera aquellas épicas y efusivas descargas musculares de intensidad rítmica, la constante de la noche fue una estela de solemnidad, sobriedad y rotunda atención, que fueron las que colmaron la atmósfera del sótano que nos recibió como invitados para presenciar aquella emotiva reunión. 

Asistentes y Memo

Conforme avanzaban los temas, Sebastián se soltaba un poco más y agradecía a los asistentes, no sin antes regalarnos un poco de su humor ácido, irónico e irreverente. Gibrán y Memo volteaban a verme y comentaban  “A la verga, ya no puedo!”, claramente desacostumbrados al ritmo vertiginoso que hace 15 años habría parecido una noche como cualquier otra. Luis y Punket como siempre contagiaron de su energía moderada debido al nada desatinado comentario que por no haber tocado estos temas en más de 12 años y por el clásico “miedo a cagarla”, no terminaron por explotar pero que de cualquier forma fueron factor para que los asistentes movieran la patita y tuvieran una probadita de lo que se recordaba de aquellas tocadas tan divertidas.

Luis y Sebastián

Gibrán y Luis

…En la Orilla de la Utopía

El evento parecía cerrar con “Archaeopteryx Súplica”, pero después de una gran ovación y un leve vitoreo del clásico “ootra, ootra”, la banda saltó una vez más al escenario para a tocar su emblemática “Cathedral”. Para sorpresa de unos y como un recordatorio de lo que eran aquellos eventos donde la gente se encontraba a escasos centímetros de los integrantes de la agrupación, combinado con la baja calidad del equipo utilizado en las tocadas del 2004,  a mitad de “Cathedral” tuvo que pararse la canción debido a la efusividad de unos cuantos que detonó en la reconexión de los pedales de Sebastián. Momento de gran simbolismo para su servidor y como si los dioses del rock impidieran que un evento de “la orilla” se diera sin ningún contratiempo. Fue el final im-perfecto lo que puso la cereza en el pastel y logró plasmar de manera fiel aquella estampa que varios de nosotros seguimos recordando. 

Mis favoritas: Clave de bóveda, Una temporada, 199 y Cathedral.

Muchas historias deben contarse de cómo ésta banda (o alguna otra) marcó ciertas etapas de la vida de diferentes jóvenes adultos que residen (o ya no) en la localidad, que por más intrascendente o irrelevante que parezca, formaron parte de su desarrollo como personas.

Dentro de mi experiencia personal, indirecta-(o muy directa)-mente, …En la Orilla de la Utopía es una de las razones por las que yo me inicié en el mundo de la música en aquel verano del 2001. Luis, Memo y Sebastián eran mis vecinos y gran parte de mi infancia y adolescencia compartimos cartitas de basketball, horas de juego en el parque y  (lo más importante) mucha música. El hecho de verlos iniciar su banda, que con el paso de los años, mutaría a Sarkasmo, …En la Orilla de la Utopía, The Noise Cabaret y lo que ahora es Hong Kong Blood Opera, fueron en su momento la motivación que necesité para forjar el camino que en este momento forma parte medular de mi existencia.

Después de un buen after y mucha cheve de aguaje, terminar aquel 4 de enero, recordando, tocando,  conviviendo con viejos y nuevos amigos fue el cierre perfecto de una reunión que se pospuso 12 años pero que hizo que la espera valiera cada segundo.

Por Víctor Manuel Sánchez Orendain

Fotografía de Fidel Javier



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Hermosillense que se fue al DF y volvió


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