Artículos por Alejandro Valenzuela

Alejandro Valenzuela es originario de Vícam, Sonora, un pueblo muy feo pero que tiene buen lejos. Si uno lo ve a la distancia, digamos desde lo alto del cerro del Omteme, es un lugar hermoso donde el verde intenso de sus árboles, como de fantasía, resalta en el marco de un vallecito de ensueño que se prolonga hasta una cordillera de montañas que de lejos parecen azules. De cerca es un pueblo feo, polvoriento y reseco, de calles intransitables y casas construidas con una arquitectura sin gracia. Vícam se está pudriendo en el abandono porque está pagando, pidiendo permiso para todo, el pecado originario de entrar sin permiso en territorio yoreme. Es profesor-investigador en el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Sonora en Hermosillo, donde imparte los cursos de ingeniería económica, costos en ingeniería, estadística y probabilidad, econometría y teoría económica (microeconomía y macroeconomía). Es el director del Vícam Switch, medio de comunicación de las comunidades yaquis, medio que tiene la misión de contribuir al logro de una sociedad de personas iguales, tolerantes y respetuosas conviviendo en una región con usos, costumbres y leyes propias. Busca que se respeten los intereses culturales, históricos, sociales, políticos y económicos de todos los habitantes, hombres y mujeres, yaquis y yoris. Alejandro Valenzuela aprendió lo poco que sabe en las escuelas primarias Benito Juárez, de Bácum, y Florencio Zaragoza, de Singapur; en Vícam, en Secundaria Federal Lázaro Cárdenas y en el CBTA 26; en la Ciudad de México, en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM y en UAM-Xochimilco; en El Colef, de Tijuana; en la University of Connecticut, en los Estados Unidos, y en El Colson, en Hermosillo. (Autopresentación)


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«Son chingaderas que hagan este desmadre nomás porque vino ese pendejo»

Son chingaderas que hagan este desmadre nomás porque vino ese pendejo. El señor tenía la cara contrahecha por la ira que le causaba el tremendo embotellamiento tras el cierre de tres carriles de la importante avenida García Morales, la que lleva al aeropuerto. ¿A quién se refiere? Preguntó el soldado. ¿Cómo que a quién? –contestó…

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Estaba a punto de comerme unos huevos estrellados cuando empezó a temblar

El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 de la mañana, estaba yo a punto de comerme unos huevos estrellados cuando empezó a temblar. Como habitante del DF estaba acostumbrado a los temblores de tierra, pero esa mañana, el edificio donde vivía, en la calle de Pestalozzi, en la Narvarte, tronó como nunca lo…

Crónica Sonora