Almas gemelas



Apreciables jovenazos, nos encontramos aquí reunidos el día de hoy para tratar de sumergirnos en la mística, el “más allá” del trabajo en equipo. Sí, aquello que llevamos impreso hasta en lo más profundo de nuestra conducta humana y comportamiento como seres racionales. Aquello que nos hace adoptar el nombre de un grupo, todo eso que nos hacer parte de algo mayor y en muchos sentidos ser parte de ese “algo” le puede dar sentido a nuestra existencia y ayudarnos a lograr cosas que ni siquiera podríamos haber visualizado.

Siempre lo digo, el deporte es un “simulacro de la vida” y si no me creen los invito a sentarse un día a ver a cualquier practicante que conozcan un poquito desde niño hasta adulto. Van a darse cuenta que tan pacientes son, o como toman decisiones de lo más complejas, si confían en los demás y si son capaces de reprimir su ego o llega un momento donde toman absolutamente todo en sus manos y se encargan de ser dueños de su destino. Todos los deportes en equipo nos enseñan que a pesar de las diferencias claras, palpables y a simple vista somos lo mismo. Al final somos seres hambrientos de alcanzar metas y gloria.

Hace unos días la inspiración llego a mí por medio de algún contenido que tuve la fortuna de ver en redes sociales donde la gente común se compara en su forma de ser equipo con los más importantes  particularmente de basquetbol. Cuando dos personas van más allá se dicen “Somos el dúo dinámico” o también recurren a decirse y autoproclamarse “el dream team”. En basquetbol, tema del que me toca hablar, han existido “dinastías” o “one-two punches” y cada dúo dinámico tiene lecciones de lo mejor para estudiar, para admirar y para aprender de ellos, damos un recorrido rápido seleccionando por décadas a los mejores:

Bill Russell y Bob Cousy Boston Celtics década de los 60

Estos dos fueron los reyes de los años sesentas, alcanzaron 6 títulos juntos. El talento defensivo y el control absoluto de la pintura de Bill Russell durante esta década lo sitúan como un Dios de la posición, por otro lado Bob Cousy era reconocido como el “houdini de la cancha” con una bolsa de trucos y magia a la hora de botar el balón que conjugada con el talento defensivo de Bill Russell revolucionó el deporte generándole a todos sus compañeros un basquetbol fácil y marcó la época a una de las primeras revoluciones en el deporte, dónde ya no se necesitaba ser gigante para ganar y también se podía ser pequeño como Cousy y “dirigir la orquesta” al menos ofensivamente para tener una oportunidad.

Moraleja: Si uno es especialista en una cosa y el otro en otra, lo mejor es que cada quien haga su parte de la chamba.

Walt Fraizer y Willis Reed New York Knicks década de los 70

Nueva York, particularmente el Madison Square Garden es la Meca del baloncesto. Si hablamos de héroes tenemos que mencionar la seda que tenía en las manos Walt Fraizer y con ella tiraba el balón cada que podía. Mientras Willis Reed fue el vato durísimo, el clásico que hace el trabajo sucio y se mancha de sangre el uniforme sin importarle nada más. En una decada “post-celtic” los Lakers seguían buscando recuperar los años sesentas y algunos equipos seguían los pasos de reforzarse con talentos barbaros. Pero los Knicks lograron dos campeonatos consecutivos y uno de ellos, tal vez el más importante es imaginar una serie empatada con 3 juegos por bando, en Nueva York Willis Reed estaba fuera con su ingle derecha desgarrada desde el principio, pero al ver que se le necesitaba entra a la cancha y anota canastas decisivas para darle a los Knicks una inspiración y una presentación digna del Madison, Los Knicks eran dos veces campeones de la NBA y este fue el primero y se lo deben al Capitán Reed.

Moraleja: El sacrificio, siempre vale la pena. Tus compañeros no te van a dejar solo, tú tampoco lo hagas.

Earvin “Magic” Johnson y Kareem Abdul-Jabbar Los Angeles Lakers década de los 80

Cuando me hablan de los años ochenta, automáticamente me imagino a Magic y  Larry dándose con todo a lo largo de una década, haciéndose giras y topándose con todas las ganas de demostrarse quién es mejor. La dupla de Magic y Kareem gano 5 campeonatos, se sacudió la maldición y bautizaron un estilo de juego en Los Angeles el “showtime” fue la demostración ofensiva más impresionante de la historia probablemente. Imagínate que te llame todo mundo “Magic” que seas reconocido como “la magia pura” para hacer una cosa que es dirigir un equipo, tienes el talento para jugar las cinco posiciones y jugarlas bien, estas cercano a los 2 metros 10 centímetros y te mueves como si eso no importara, con una visión de cancha que nadie jamás ha tenido y volverá a tener en la historia del deporte. Por otro lado está el probablemente mejor centro de la historia, un hombre que mide cercano a los 2 metros 20 centimetros y es reconocido por su labor defensiva pero ahora a diferencia de los anteriores, aporta un tiro que por muchos años nadie sabía siquiera como lo hacía te llaman el “sky hook” por tu gancho que sale desde las alturas para caer cada vez que lo desees. Estos dos aparte del talento, tenían algo que hace que el talento a veces se opaque se le llaman “unos huevotes”, estuvieron a la altura de las circunstancias cada vez. Algunas veces ganaron y otras perdieron, pero siempre dieron lo mejor de sí ya que del otro lado había un rival dignísimo integrado por Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish quienes representaban TODO, absoluta y completamente lo que más odian los unos de los otros. Al final el Showtime logró más anillos que los celtics en la década de los ochentas y los Lakers demostraron que estaban hechos de oro puro y el purpura de la realeza que vive en Hollywood.

Moraleja: Podrás tener todo el talento del mundo y ser el mejor. Pero sin huevos y carácter para estar a la altura de lo que sea como individuo y como grupo, jamás vas a lograr nada.

Scottie Pippen y Michael Jordan Chicago Bulls década de los 90

Abran paso, su aérea majestad llegó con sus jugadas impresionantes, con todo ese talento y la lengua de fuera. El hombre, el mito, el dios, la visión perfecta del jugador de basquetbol. Bastaba con ver su calzado y ver sus ojos llenos de decisión para entender que no era uno más. Lo intentó durante años pero no lo alcanzó hasta que llego un hombre al que le debe probablemente todo el reconocimiento que tiene, un ser capaz de ayudar y dar ese empuje extra para vencer a los “bad boys” de Detroit y después a quién fuera que les tocara la puerta. Un vato que reconoció su lugar inmediatamente y juntos marcaron la mejor dinastía de la historia, los bulls de los años noventa. Entre Mike y Scottie le ganaron a Detroit dos veces, los demás integrantes fueron llegando y buscando su espacio.

Detroit los hizo ser lo suficientemente duros mentalmente para vencer a los Lakers de Magic (un poco disminuido pero al final Magic, probablemente el mejor jugador de la historia), después al año siguiente Portland probó a la corte imperial de su majestad y cayeron, al año siguiente fue turno de Phoenix con Charles Barkley quién comprobó por sí mismo que la dinastía estaba para quedarse. Michael se retira después del asesinato de su padre, pero Pippen se quedaría y asumiría el liderazgo hasta que Mike decide dejarse de hacerse “Büey” (por no decirle más feo) y volver a reclamar su trono que perteneció a Houston, cuando mike vuelve el Orlando Magic de Penny y Shaq lo eliminan.

Al año siguiente Mike y Pippen se sacarían la astilla y  lograrían otros tres campeonatos más, fue Seattle con Payton y Kemp, después dos veces Stockton y Malone.

La realidad es que los Bulls nunca tuvieron la necesidad de llegar a un séptimo juego, los Bulls siempre dominaron y en palabras de Phil Jackson “fueron una tribu lo suficientemente unida para que nadie ni nada los distrajera de su objetivo”.

Moraleja: Formen su tribu, trabajen como uno mismo superando cualquier hostilidad o cualquier apatía con el único objetivo de lograr la meta, con trabajo y fe.

Shaquille O’neal y Kobe Bryant Los Angeles Lakers decada 00

En plena era de Jordan y Pippen se originaron las bases para una de las duplas más interesantes de la historia. Shaquille O’neal llega a los Lakers por medio de la agencia libre, LA ya era un equipo que podría competir al título con jugadores como Nick Van Excel y Eddie Jones los Lakers ya parecían un lugar con futuro después de la horrible salida de Magic Johnson obligada por su enfermedad.

En 1996 los Lakers adquieren vía draft a un joven de 17 años que llegando en el puesto 13 por medio de un cambio por Vlade Divac por ese pick se harían de los servicios de Kobe Bryant. Nadie esperaba mucho de él, llegando de un draft que más adelante sería catalogado como uno de los mejores de la historia. Poco a poco, el joven Kobe se fue ganando de una reputación que a lo largo de su carrera le daría las mayores satisfacciones y las más grandes ironías y esta era su competitividad. Llegó a tal grado que en repetidas ocasiones pidió a sus compañeros que le dejaran marcar a Michael Jordan, mientras todos le corrían a Mike, Kobe lo estaba esperando.

Estos dos jugadores querían ganar y hasta el año 2000 llegaría ese momento contra Indiana Pacers de Reggie Miller, después sería el turno de Allen Iverson de hacerles daño en las finales y no lo logró, al igual que los nets de New Jersey con Jason Kidd, Kenyon Martin y Richard Jefferson fueron víctimas de la dinastía Kobe-Shaq, en 2003 perderían contra los Spurs de San Antonio y 2004 se separarían después de perder una de las finales más dolorosas para los seguidores de Los Angeles, un equipo de súper estrellas dividido, un equipo que ni siquiera puso las manos; las dos estrellas lograron en Los Angeles cosas impresionantes, noches llenas de remontadas a los Kings de Sacramento, demostraciones ofensivas donde Shaq era toda la fuerza y efectividad mientras que Kobe aportaba la agilidad, el talento para anotar y jalar marcas.

Fue triste ver como algo tan bueno se hizo mierda por el hecho de no saber reconocerse, no saber ceder un poco y no trabajar juntos para reconocerse. Kobe se quedaría solo a reconstruir un equipo, Shaq ganaría en Miami junto con el joven Dwayne Wade.

Moraleja: Al final, ganar es ganar y es lo mejor. No echen a perder las cosas buenas de su vida por querer llevarse todo el reconocimiento.

 

Menciones Honorificas

Tim Duncan y David Robinson: Las torres gemelas lograron dos campeonatos juntos, la capacidad que tenían a la defensiva era impresionante. Un veterano de la talla del Almirante Robinson y un joven talento con toda la capacidad de un basquetbol de lo más limpio y técnico.

Karl Malone y John Stockton: Primer lugar histórico de asistencias y Segundo lugar histórico en puntos anotados, estos vatos fueron el matrimonio perfecto de la NBA durante muchos años. Sin lograr un campeonato por culpa de los Bulls, merecen ser reconocidos como una de las mejores duplas de la historia. Pienso que si saben trabajar y se logran entender Chris Paul es lo más parecido a un John Stockton en cuestión de movedor nato y James Harden es un anotador natural peligrosísimo, estos dos podrían ser la versión renovada, insisto, no han demostrado nada pero el talento ahí está.

Larry Bird y Kevin McHale: El Celtic pride me va a matar si no los menciono a estos dos brillantes, por un lado Larry Legend hacía TODO, desde rebotes, asistencias y romper corazones con canastas brillantes, mientras Kevin era en quien confiar a la labor defensiva, al juego físico, al no intimidarse nunca. Estos dos ganaron 3 anillos.

Stephen Curry y Klay Thompson: En la actualidad, con la nueva forma de jugar basquetbol surgen nuevas combinaciones. Dos guardias que meten en problemas a todo mundo, los “splash brothers” son la respuesta que tiene Golden State Warriors o al menos con la que iniciaron su camino a quemar a punta de triplazos a todos los equipos de la NBA, agregando a Kevin Durant y Draymond Green y esto se vuelve un equipo de pesadilla.

Por Carlos Gil



Acerca de

Hermosillense adoptado. Contador público, comerciante y emprendedor. Aficionado al deporte, la cultura y la ciencia. Amante de las buenas conversaciones y el intercambio de ideas.


'Almas gemelas' tiene 2 comentarios

  1. diciembre 1, 2017 @ 2:50 pm Patricia Vega

    Fantástica la narración!!!! Me hizo recordar a mis maestros de vida, de escuela, de fe y admirar a los seres humanos que aman la vida y andan por ahí inspirándole esperanza a la sociedad. Buena tarde!!!!

    Responder

    • diciembre 2, 2017 @ 9:44 am Carlos Gil

      Muchísimas gracias! La idea principal de este artículo es inspirar, motivar y llenar de energía a las personas para que jueguen en equipo la vida.

      Un abrazo siempre!

      Responder


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